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miércoles, 10 de mayo de 2017

MIEDO

Cuando el miedo te invade, ocupa tu mente y tu día a día.

Cuando sabes que no es lo que imaginas, pero aún así no dejas de imaginarlo.

Cuando todo va bien, pero el miedo por experiencias pasadas te impide ver la realidad.

Cuando intentas ser perfect@ para el mundo que te rodea, pero te olvidas de lo que es perfecto para ti.

Cuando todo eso ocurre, el miedo te domina, te paraliza, te hace ser la persona que no quieres ser.

El miedo, el peor enemigo del ser humano.

Arrancar el miedo cuesta, casi todo en la vida puede dar algo de miedo.

Perder un trabajo, o dejarlo.
Cambiar de casa, o volver a casa.
Empezar una relación o terminarla, Dar un paso más en esa relación o dejar de darlo.

Incluso lo que te ilusiona te da miedo, miedo a perder esa ilusión.

Cuanto más auto exigente eres, más miedo tienes. Cuanto más te exiges, menos resultados ves.

No sería más fácil tan sólo vivir, y que pase lo que tenga que pasar? Evidentemente si, pero el ser humano es un cobarde por naturaleza.

Todo nos asusta, todo nos aterra, nos crea inseguridad. Desde que nacemos!!

Hay que ser muy valiente para hacer cambios, y hablo de cambios en uno mismo. El camino es largo, con pasos hacia delante y pasitos hacia atrás. Y una vez más nos quedamos con esos que damos hacia atrás, sin ver que los verdaderamente importantes son todos esos que damos hacia adelante.

Así que amig@s (entre los que me incluyo):

Haz eso que te da tanto miedo,
Pide eso que quieres aunque te de miedo una negativa por respuesta
Busca eso que deseas aunque nunca llegues a alcanzarlo (al menos podrás estar orgullos@ de haber ido a por ello)
Ríe cuando tengas que reír y que nunca te de miedo llorar, el cuerpo es sabio, y llorar hace que tu alma se vacíe para poder absorber de nuevo.

Vive, da una patada al miedo, no dejes que te invada.

Ahora hablo en primera persona. El miedo ha estado presente prácticamente todos los días de mi vida. Miedo al rechazo, a la soledad, a la compañía, a los cambios, a un examen y un largo etc.
Y llega un día que te das cuenta de que tengas o no tengas miedo, va a pasar lo que tenga que pasar, que porque tengas miedo no dejará de pasar.

Es más, si tienes miedo estoy segura de que dejarás de hacer muchas cosas que te pueden reportar cosas maravillosas y dejarás paso al desazón del "qué hubiera pasado si me hubiese atrevido".

Mi yo más interno está en pleno proceso de cambio, tengo miedo SI MUCHO, pero no pienso hacerle caso, voy a seguir avanzando hacia el objetivo que tengo marcado.
Mi yo exterior y relacional también está en pleno proceso de cambio, tengo miedo MUCHISIMO, pero jamás me quedaré con la duda de que hubiese pasado.

Quiero dar una patada al miedo de una vez por todas, nunca me trajo nada positivo, quiero vivir mi vida apasionadamente como mi cuerpo me lo pide. Quiero reír con mis amigos, quiero disfrutar de mi trabajo, compartir mi vida con mi pareja, quiero pasear por la costa con la música en mis oídos, QUIERO VIVIR INTENSAMENTE CADA SEGUNDO DE MI VIDA.

Y quiero que muchos de los que estáis leyendo esto forméis parte de esa vida intensa. Desde mi familia, mis amigos de la infancia, mis chicas locas, mi compañero, quiero que ella también forme parte de esta vida y YO quiero disfrutarme cada día de mi vida.

Y aquí doy por terminada esta frkientrada, con una canción que últimamente me da empuje y fuerza.

lunes, 8 de mayo de 2017

LA PRIMERA BATALLA

Hola a tod@s:

Quizá mis primeras entradas en este nuevo periodo del blog no son agradables para todo el mundo. Seguramente pueden ser hasta criticadas, pero creo que también habrá personas a las que ayude, o vean que no son las únicas que tienen este sentimiento, o que no están solas de alguna manera en este camino.

Dejé de escribir con asiduidad en el verano del 2011. El motivo nunca lo dije claramente en ninguna entrada creo recordar, ese verano detectaron a mi madre un cáncer.

Esta primera entrada, se centrará en mis primeras impresiones, sentimientos, miedos, incertidumbres, y cambios en mi yo más profundo.

Me enteré al día siguiente de aterrizar de un viaje al Sudeste Asíatico, Sí así fue, llegué del paraiso y al día siguiente mi madre por teléfono, porque yo vivía a 700 km de ella, me dijo que su prueba habia dado positivo. Yo no tenía ni idea siquiera de que se había hecho una prueba, no me lo había dicho para dejarme disfrutar del viaje sin preocuparme... Imaginad el momento, cuando tu madre te dice que tiene cáncer, pues se te viene el mundo encima literalmente.
Recuerdo colgar y quedarme quieta, con mucho frío en mi cuerpo, y de repente, no poder parar de llorar y querer salir corriendo hacia ella.

En un principio, se suponía que únicamente habría que operar ya que se suponía que sólo lo tenía localizado en el colón. Aún así, yo no podía parar de llorar, se me vino literalmente el mundo encima. Yo estaba a 700 km de ella, llevaba casi dos años a 700 km de mi madre, mi amiga, mi ejemplo, mi compañera. Y lo más gracioso es que de esos dos años yo llevaba año y medio sufriendo por otras circunstancias que no vienen a cuento.

El día 27 de junio de 2011 cogi mi maleta y me fui a Santander. Jamás olvidaré ese abrazo a mis padres en la estación de autobuses de Santander... Ya estaba en casa, con quien tenía que estar, de donde nunca debí haberme ido.

El 28 de junio, le hicieron un escáner... sólo quedaba ir a hablar con la cirujana que la iba a operar y quitar el tumor.

Cuando ví la cara de la cirujana supe que algo no iba bien, pero tampoco dije nada. Nos dijo que teníamos que ir a oncología, que ella ahí no podía hacer nada. Los pocos días que transcurrieron desde esa consulta hasta el día D fueron insoportables, No he sentido tanta incertidumbre en toda mi vida.

Llegó el día D, cita con oncología a las 8 de la mañana, horas y horas de preguntas, pruebas y caras serias por parte del cuerpo médido, Y en el momento en que sacaron a mi madre de consulta con un pretexto absurdo, supe que todo iba mal.
Efectivamente, no era un cáncer localizado en el colón, era una metástasis en órganos tan fundamentales como el hígado y pulmón, y también en el colón. En ese momento las tres personas que estabamos en esa consulta no pudimos articular palabra, no creíamos lo que estabamos escuchando. Empezaba aquí una guerra, con mi madre como protagonista y todos nosotros como su pequeño batallón de ayuda y apoyo.

Sesiones de quimioterapia, pastillas de quimioterapia... Vamos que el tratamiento era durísimo. Recuerdo todas y cada una de las sesiones y sus efectos, pero evidentemente la primera es la que más te impacta porque es todo totalmente desconocido, todos los cuidados que son necesarios, todos los efectos secundarios de este tipo de tratamiento...

Recuerdo esos primeros días el sentimiento de soledad, de miedo, de querer escapar, de no soportar ver a la persona que más quieres en este mundo pasando por eso. Y a la vez, estar sonriendo en casa, mimándola, olvidándome cada día un poco más de mi misma para darme por completo a ella (eso lo haría un millón de veces más). Recuerdo salir de casa sólo cuando no podía más, y esconderme en un callejón para sacar toda la ira, que llevaba dentro.

Desde esos momentos, me dí cuenta de lo fuerte que soy aunque no lo parezca. Del dolor  emocional que soy capaz de soportar, de la fuerza que te sale de las entrañas cuando se trata de alguien a quien amo. Realmente jamás creí que fuese capaz de enfrentarme con entereza a ciertas circunstancias, de sacar una sonrisa cuando estoy muriendo por dentro.

Pero lo más sorprendente es la positividad de ella en todo el proceso, desde el principio de la guerra. Sólo la vi llorar de rabia por no tener narices de comer para coger fuerzas. Jamás la escuche un "porque a mi", el 99% del tiempo tenía una sonrisa en su cara, no se quejaba nunca y el dolor debía de ser insoportable.

Estoy segura de que muchas personas hubiesen salido corriendo a urgencias muchas veces por muchas cosas, a ella había que convencerla de que teníamos que ir al médico que no tenía porque aguantar. Su respuesta siempre era la misma, no os quiero tener allí esperando incómodos. Hasta ahí llegaba su amor y bondad por nosotros.

Tras el tratamiento de quimioterapia, llegaron las 3 operaciones, Dos de ellas de más de 7 horas, días en cuidados intensivos y siempre con esa sonrisa, esa fuerza y esas ganas de ponerse buena. Ahí es donde perdí todos mis escrúpulos a agujas, sangre etc. Una vez más la fuerza del amor a ella,

Esta primera parte de la historia termina en septiembre de 2012 un año después... cuando tras un sufrimiento agotador para ella, su oncólogo ( un hombre maravilloso) nos dio la gran noticia. ESTABA CURADA!!!! Nadie del cuerpo médico de oncología entendía cómo se había podido curar, no tenían esperanzas de que sucediese, incluso fue un caso que estudiaron dentro del hospital... realmente fue un pequeño milagro.

Imaginaos... aquí lloramos todos de nuevo, pero esta vez de alegría. Sólo faltaba que ella, la gran guerrera cogiese fuerzas y empezase a disfrutar de nuevo de la vida. Mi guerrera lo había conseguido.

De esta etapa, de ese año, aprendí tantísimas cosas de ella, hablé tanto con ella, me dediqué tanto a ella... y esto último no lo digo para colgarme medallitas, al contrario, fue ella quien me ayudó más a mi que yo a ella. Ella me dio lecciones vitales fundamentales, me enseño con nuestras charlas muchas cosas, me demostró que quien quiere puede, vi la fuerza que podía llegar a tener, vi que tenia que esforzarme cada día para que ella se sintiese orgullosa de mi, tanto como yo de ella.

Si mi madre había sido siempre también mi amiga,,, este largo año, se convirtió en la mejor amiga que me pueda imaginar, la mejor confidente, la mejor profesora, la mejor en todo.

Siempre, siempre le tendré que estar agradecida....

Os dejo con este buen sabor de boca, que también queda en mi... recordando esos bellos momentos a su lado.

Hasta pronto

miércoles, 3 de mayo de 2017

Retomando viejas costumbre

Buenos y primaverales días;

Tras varios años de parón, y pensando que ya que este era mi diario, mi escape... he creído conveniente retomar este blog y no crear uno nuevo.

A lo largo de este tiempo de parón, he entrado varias veces en este mi rinconcito y he visto todos mis desviaros y lo bien que me sentía después de escupir a través del teclado del ordenador todo lo que sentía o pensaba.

A algunos les gustará, a otros no. Tampoco soy una blogger famosa ni mucho menos, tampoco lo busco. Únicamente quiero escupir en forma de palabras cosas que me apetezca que salgan.

Muchos cambios hubo en mi vida a lo largo de este tiempo, unos buenos y otros horribles.

Sólo sé que he crecido como persona y como mujer, que he aprendido a base de golpes y he disfrutado los pequeños momentos de alegría que me ha dado la vida estos últimos y tortuosos años.

Mi lema el 1 de enero es que 2017 iba a ser mi año, y así será de una forma u otra.

No prometo actualizar el blog a diario, ni semanalmente. Únicamente escribiré cuando el cuerpo me lo pida.

Espero que os guste, me comentéis, o simplemente os haga pasar un buen rato o pensar.

Ave fénix
XoXo